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Auto-Biografia:
Nací en Palafrugell (Girona), enclave surrealista por excelencia, el 24 de julio de 1965. Mi papá no se cansa de contar que una noche del año 1969 me encontró a altas horas de la madrugada tocando su armónica en la oscuridad total de mi habitación, episodio éste que indicaba de forma clara que el niño iba a ser de los que dan guerra. Añádase a esto que tuve la suerte de tener un hermano 9 años mayor que yo, lo que significa que desde 1970 y sucesivos escuché a diario la música de Hendrix, Yes, Emerson, Lake&Palmer, King Krimson, Led Zeppelin, Stones y los Deep Purple de esa bestia galáctica llamada Glenn Hughes.

En un primer momento me incliné por emular a Ian Paice y sus furiosos redobles de batería en el sofá de casa con una par de baquetas caseras, pero debido al altísimo grado de sofisticación que estaba alcanzando, deseché prontamente la vulgar pretensión de ser baterista y encaucé mi talento hacia la síntesis conceptual que supone ser bajista. Tal cosa sucedió en la primavera de 1976, cuando escuché el bajo que Hughes tocaba en "You keep on moving". Este decisivo acontecimiento está bien documentado en mi libro de relatos cortos “Cuentos impresentables”.

En un primer momento tocaba las líneas de bajo con una guitarra española, no siendo hasta marzo del 80 cuando por 15.000 pelas me compré mi primer bajo y mi primer equipo, un Delfos electra-jazz y un paquidérmico Music-son. Así que me dediqué con la obsesión que me caracteriza a tocar el bajo durante 25 horas diarias, para disgusto de mis padres y vecinos. El premio a tal dedicación fue formar parte a tan pronta edad de las más prestigiosas agrupaciones musicales de Palafrugell.

De 1981 a 1983 estudié bajo eléctico y armonía en la mítica academia Zeleste de Barcelona. En 1983 me fui a Madrid a ver qué cosas pasaban por allí, y a los pocos meses, a través de un anuncio en el periódico 2ª mano empecé a tocar con Prisma, una banda cuyas principales influencias eran Van Halen, Toto y Rush. El tipo de la batería resultó ser GERMÁN VILELLA... En el verano del 85 lo dejamos para, ente otro motivos, responder a la llamada patria del Glorioso Ejército Español. A finales del 86 volvía al mundo civil y me puse a dar clases de bajo eléctrico en el Rockservatorio, una academia regentada por Hermes Calabria, el baterista de Barón Rojo - por cierto, para promocionar la academia grabamos un disco... ¿alguien me puede conseguir una copia?- Grabé un disco supuestamente de fussion que jamás llegué a escuchar con Walter Banegas, quien fuera teclista de Asfalto. Me puse a tocar con el gran José Luis Deckler en su mítica y desconocidísima formación de jazz-rock PIS (Proceso de Investigación de Sonido), mientras en el Ateneo Musical de ese cachondo genial que es Félix Santos estudiaba guitarra de jazz y armonía. A finales de los 80, aprovechando la euforia de las recién creadas televisiones privadas, me tiré 3 años viviendo - y muy bien, por cierto- de hacer play-backs con multitud de artistas, la mayoría de los cuales no voy a citar por que me da mucha vergüenza... A pesar de todo, estuvo bien salir en la tele con Raphael, Rod Stewart y Al Jarreau, entre otros.

En mayo del 91 Germán me llamó y me dijo que LOS RODRÍGUEZ se habían quedado sin bajista y que me pasara por los locales de la calle Tablada a ver si llegábamos a un acuerdo. Increíblemente llegamos a un acuerdo y ya a finales de mes estábamos actuando por Galicia. En total calculo que ese verano hicimos unos 50 shows, presentando BUENA SUERTE y completando el repertorio con algunos clásicos de Tequila y Moris, entre otros. En noviembre me fui a tocar con Alejandro Sanz por una serie de motivos que no me da la gana explicar, y en verano del 92 nos volvimos a encontar en Tablada, yo sin Alejandro Sanz y los muchachos sin Candy Abelló, así que nada, otra vez juntos de nuevo mientras grabábamos las maquetas de "SIN DOCUMENTOS", álbum que vería la luz en la primavera de 1993.
En 1995 participé en el disco de Sergio Makaroff cuyo título no recuerdo en este momento... el de la bicicleta, y un año después, poco antes de iniciar nustra gira conjunta, grabé el bajo de “Viridiana”, uno de los cortes de “Yo, mi, me contigo” de Joaquín Sabina


A finales del 96 la banda se disolvió y me di cuenta que estaba HASTA LOS COJONES de los personajillos que uno se encuentra en la música profesional. A pesar de ello todavía grabé algunas canciones del disco de debut de Andy Chango y en el 97-98 hice una pequeña gira con un tal Manolo Tena, tras la cual decidí descolgarme el bajo por una temporada laaaaarga laaaaaaaarga laaaaaarga. Luego me dio por escribir y en eso estuve un par de años hasta que publiqué en el 2000 mi primer libro, el fabuloso “Diccionario para el tercer milenio”. Ese mismo año empecé a componer mis primeras canciones y ese hecho, poco a poco, me fue devolviendo las ganas de tocar de nuevo. Luego publiqué el “Nuevo diccionario para el tercer milenio” y los “Cuentos impresentables”, y hace unos pocos meses mi por el momento último bebé ,“Los Rodríguez desde la cocina”. Actualmente se me ha puesto en las pelotas grabar un disco en solitario, por dos motivos fundamentales. Uno, por que me apetece, y dos, por que es verdaderamente increíble la guita que te levantas si eres el compositor de un disco que más o menos funciona. Así que nada, intentaré grabarlo cuanto antes y ya aviso que seguiré escribiendo libros.

Para finalizar quiero resaltar que ha supuesto una enorme satisfacción y emoción volver a grabar, junto con Ariel y Germán, algunas de las canciones del próximo álbum en solitario de Ariel. Los viejos Rain-Dogs juntos de nuevo.